EDITORIAL

Tenemos la suerte de renovar la partida de Argonautas. Cada nuevo número es una nueva travesía a la que zarpa la nave de los  intelectuales-argonautas en su viaje. Los  intelectuales, dice Badiou,  forman parte de la sociedad; no son extraños ni externos. Tienen que pensar, hablar, intervenir, actuar, según principios ligados a la a la defensa de la vida  de sus pueblos.
Este número de Argonautas nos encuentra atravesando aguas turbulentas para la universidad Argentina.  No vamos a hablar en esta editorial de lo que significó, significa, y significará para los destinos de este país la universidad pública y gratuita.

Según la mitología griega se llamó Argonautas a los marineros de la nave  "Argo", que fue guiada a través de los mares por Jason, a quien se le había sido encomendada una misión casi imposible: encontrar  el  Vellocino de Oro.  En esta travesía los Argonautas  enfrentaron peligros y  adversidades, sufrieron pérdidas irreparables y  lucharon heroicamente sin darse por vencidos  hasta lograr su cometido.  

De modo análogo los educadores y científicos sociales tenemos la misión de hacer todo nuestro esfuerzo para que la dignidad y la humanidad nos definan socialmente ; así vamos sorteando obstáculos, creando modos y estrategias para  conocer la realidad, comprenderla,  luchando para transformarla; a veces con avances, otras con retrocesos, pero siempre en búsqueda, desafiándonos a  acompañar el gesto con la palabra  a fin de alcanzar una educación que nos permita construir "un mundo donde quepan muchos mundos".



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