Desigualdad social, pobreza y educación: lecturas desde diversas posiciones  socio-políticas

Social inequality, poverty and education from diverse socio-political-positions



Pedro Enríquez;   Valeria Di Pasquale (marivale48@gmail.com)
Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de San Luis. San Luis. Argentina.

Resumen

Las profundas transformaciones socio-políticas, no han resuelto la vulneración del ejercicio de los derechos sociales y los educativos que genera la desigualdad producida por la pobreza.
Para empezar a entender teóricamente esta problemática, en este trabajo, se analiza cómo visualizan la relación desigualdad social, pobreza y educación, tres posiciones socio-políticas (neo-liberalismo, socialismo-marxismo y social-democracia) de mayor gravitación en el siglo XX e inicios del siglo XXI.

Para ello, se presentan sintéticamente las ideas directrices que sostienen cada una de las posiciones y; en base a las mismas, se examinan, primero, los argumentos que explican las causas de la desigualdad social generada por la pobreza y, luego, se analizan aquellas propuestas sociales y educativas que abordan dicha desigualdad. Finalmente se reproducen algunas críticas a cada una de las perspectivas expuestas.

Palabras Claves: Desigualdad social, Pobreza, Educación. Posiciones socio-políticas.

Abstract

The socio-political transformations, however deep, have not solved out the violation of social and educational rights which generates the inequality derived from poverty.
In order to theoretically understand this issue, this paper analyses the way in which the relationship between social inequality, poverty and education is considered from the point of view of the three most important socio-political positions during the XX century and beginning of the XXI - namely, neoliberalism, socialism-marxism and social-democracy.

The main ideas supporting each one of these positions are briefly presented here. On their basis, the arguments explaining the causes of social inequality generated by poverty are first examined. Then, those social and educational proposals approaching such inequality are analyzed. Finally, each perspective is critically reviewed.

Key words: Social inequality. Poverty.  Education. Socio-political positions




Consideraciones introductorias

Las profundas transformaciones políticas, económicas y sociales acontecidas en los últimos años no han resuelto la desigualdad social producida por la pobreza. Milanovi (citado por Ortuño y Pinc, 2003) señala que en el mundo el 25% más rico recibe el 75% de los ingresos. Además, destaca que el 1% más rico recibe el equivalente del 57% de los ingresos combinados del mundo y, que el 10% más rico de los EE.UU. (más o menos 25 millones de personas) tiene el equivalente de los ingresos combinados del 43% más pobre del mundo (más o menos 2.000 millones de seres humanos). A estos datos, el Comité de Solidaridad de África Negra-Albacete y la Federación de Comités de Solidaridad con el África Negra (2006) agregan que la esperanza de vida en los países ricos es de 20 años mayor que en los pobres, y que el analfabetismo casi no existe en los países ricos; en cambio en las naciones pobres ronda alrededor del 40%.

Estos datos permiten afirmar que la pobreza constituye un problema central para la humanidad, puesto que sus posibilidades de resolución están muy lejos; y que la desigualdad producida por la pobreza es un factor que vulnera el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos sociales en general y educativos en particular. Además,  confirma una vieja sospecha que circula en diversos ámbitos sociales y académicos, que la distribución desigual de la riqueza  ("pocos tienen mucho y muchos tienen poco") es el elemento más significativo para entender la pobreza en el mundo (Comité de Solidaridad con el África Negra-Albacete y Federación de Comités de Solidaridad con el África Negra, 2006).

Para empezar a entender teóricamente esta problemática, en este trabajo se analiza cómo las tres posiciones socio-políticas (neo-liberal, socialista-marxista y social-demócrata) de mayor gravitación en los discursos de los Estados u organizaciones sociales, durante el siglo XX e inicio del XXI, visualizan la relación desigualdad social, pobreza y educación.

Para ello, se exponen sintéticamente las ideas directrices que sostienen estas posiciones (Fig. Nro. 1); y en base a ellas, primero, se examinan los argumentos que explican las causas de la desigualdad y, luego, se analizan las propuestas sociales en general y las educativas en particular que construyen cada corriente de pensamiento, para abordar dicha desigualdad. Finalmente se reproducen algunas críticas a cada una de las perspectivas expuestas.

1. Concepción Neo-Liberal
El modelo neo-liberal, defendido por Hayek, Von Mises, Popper entre otros, promueve el sostenimiento de un sistema social y económico fundado en la propiedad privada de los medios de producción, que busca maximizar la libertad en la esfera económica (liberalismo) y restituir los valores tradicionales (conservadurismo).

Esta contradicción entre lo liberal y lo conservador ha sido resuelta mediante una hibridación que unifica ambas concepciones, instaurando un tipo de pensamiento esencialista, que promueve la libertad económica desde un ethos conservador.





















Figura Nro. 1. Modelos socio-políticos y su visión acerca de las causas de la pobreza y la forma de solucionarlo

1.1. Ideas directrices

       El neo-liberalismo, coherente con su forma de entender el mundo social y económico, asume y defiende las siguientes ideas directrices:

a) Desigualdad natural. Desde esta visión se considera que un cierto "grado de desigualdad" es natural, necesario e inevitable porque libera las potencialidades individuales y sirve de plataforma para el progreso material. Así lo reconoce el Banco Mundial (2004: 6) que afirma: "la mayoría de la gente estaría de acuerdo en que una sociedad necesita cierto nivel de desigualdad para proporcionar incentivos al trabajo y la inversión". No obstante, el grado de desigualdad no debe ser inmanejable porque puede tornarse excesivo y poner en peligro la "gobernabilidad".

b) Libertad individual. El individualismo posesivo es el principio que fundamenta esta forma de entender la libertad. Según este principio, el ser humano es una persona egoísta cuya relación básica con la realidad es la propiedad irrestricta de sí mismo y de sus bienes. Para esta perspectiva, el individualismo posesivo es la base de la vida social y es el derecho humano básico más importante (Vergara, 1992). A los neo-liberales les importa particularmente la libertad económica, porque es el principio que garantiza la libre competencia de las empresas privadas y evita la injerencia del Estado. Para esta perspectiva, la libertad individual está antes y por encima del Estado.

c) Economía de libre mercado. Es un sistema económico donde la producción y el consumo de bienes y servicios surge del juego entre la oferta y la demanda de los actores económicos. El Estado interviene únicamente para garantizar mercados abiertos y evitar monopolios. En el contexto neo-liberal, el mercado es el ordenador del mundo social, porque, sólo frente a él los seres humanos son todos iguales, debido a que es el único sistema que permite la libre regulación de la competencia, no sólo en el campo de la economía, sino también en los distintos sectores de la vida social, incluso en la educación.


1.2. Visión acerca de las causas de la pobreza y la forma de solucionarla

Para esta perspectiva, la desigualdad social que genera la pobreza es causada por el mismo individuo, conforme este punto de vista, el pobre no es una víctima de un sistema social desigual, sino que él es responsable de su propia pobreza porque no se empeña lo suficiente.
Conforme a estas ideas directrices y visión acerca de las causas de la desigualdad producida por la pobreza, los neo-liberales han creado algunas propuestas sociales y educativas que apuntan a abordar dichas desigualdades.

1.2.1. Propuestas sociales para abordar la pobreza

       Los neo-liberales, en base a los diversos grados que asume este flagelo en los individuos, proponen dos salidas complementarias. Así:

a) Para los muy pobres (individuos incapaces de integrarse al mercado como productores o como consumidores) se promueven planes compensatorios orientados a paliar transitoriamente diversos problemas sociales. Los neo-liberales consideran que el Estado debe actuar solamente en aquellos lugares donde el mercado no puede regular, y estos planes compensatorios son prueba de ello.

b) Para los pobres (o los no muy pobres) la solución de fondo es no darles nada, porque sólo el crecimiento económico generado por el mercado resolverá los problemas que produce la pobreza. Para esta perspectiva, proporcionar una ayuda asistencial desalienta el esfuerzo propio, el desarrollo del talento y la iniciativa personal y, además, acostumbra a los individuos a vivir de la caridad y no de la venta de su trabajo en el mercado laboral.

Esta corriente de pensamiento toma como referencia a la teoría del derrame(1) para explicar la salida de la pobreza, la misma considera que el crecimiento económico de un país se inicia en los estratos superiores hasta llegar a las capas inferiores de la sociedad. Según este punto de vista, la eliminación de los obstáculos para el intercambio de bienes, servicios y capitales; la privatización de las empresas del Estado; la desregulación de las protecciones sociales; entre muchas otras políticas de liberalización de la economía, permitirán el crecimiento económico. Dicho crecimiento generará gradualmente más empleo, más ingresos y mayor consumo y, ello evidentemente producirá un aumento del bienestar total. En suma, para la teoría del goteo, la pobreza se resolverá naturalmente por medio del derrame de los beneficios del mercado.


1.2.2. Propuestas educativas para abordar la pobreza
       
El modelo neo-liberal adopta las teorías del capital humano y  de la acción racional como anclaje para justificar sus acciones educativas porque. Ambas miradas consideran que la adquisición de la educación, por parte de los individuos, será el mecanismo que permitirá la superación de la pobreza.
La teoría del capital humano, tiene sus origenes en la década del '60 en los trabajos de Schultz (1983) y Becker (1983) quienes desarrollaron un conjunto de ideas que dieron cabida a una particular economía de la educación, dichas ideas tuvieron una fuerte gravitación en el análisis de los mercados de trabajo, la determinación de los salarios y en los estudios del crecimiento económico.

La teoria del capital humano, en su version cercana a la perspectiva neo-clásica (versión empleada por el neo-liberalismo), considera que la educación es una inversión que incrementará la productividad, beneficiando tanto al individuo como a la sociedad y, que el mercado será, mediante el libre juego de oferta y demanda, el mejor asignador de los recursos. Como se puede apreciar, para esta perspectiva, la educación es un determinante esencial para el crecimiento y desarrollo económico y el mercado es su ordenador.

El argumento central que sostiene esta visión es que la pobreza es un fenómeno que se produce porque los individuos no han adquirido las habilidades cognitivas necesarias para ser exitosos en el mundo (Basdrech, 2001). En ese escenario la educación es el camino para resolverla porque le proporciona las capacidades necesarias para aumentar, tanto su potencial productivo como sus ingresos.

Como se puede observar, el argumento principal está sostenido en la correlación causal entre educación, productividad y salario; en otras palabras, esto significa que el incremento en los niveles educativos califica a la fuerza de trabajo, y en ese marco, los trabajadores mejor calificados obtienen mayores ingresos y, esta situación  mejora sus condiciones económicas evitando o suprimiendo la pobreza.

La teoría de la elección racional tiene su desarrollo más consistente en los trabajos de Downs (1957), quien empleo esta perspectiva para estudiar el comportamiento electoral y luego sus seguidores lo utilizaron para comprender la conducta social en general y la economía en particular. Esta teoría micro-económica, parte de considerar que el ser humano es un individuo que tiene capacidad racional, tiempo suficiente y equilibrio emocional para seleccionar la mejor opción en función de sus propios intereses. Para este enfoque, el individuo siempre tiende a maximizar su utilidad o beneficio y a reducir los costos y riesgos. Esta visión asume que el individuo puede decidir racionalmente eligiendo el mejor curso de acción, mediante la estrategia que mejor satisfaga sus deseos.

Para esta teoría, al igual la del capital humano, la pobreza puede ser solucionada con la educación. Para esta teoría la pobreza es considerada un fenómeno producido por la acción y el deseo de cada individuo. En este horizonte teórico, la política educativa consiste en dejar libre al individuo para que él elija dónde y cómo educarse, en función de las ofertas existentes en el mercado. Para este enfoque, el Estado no debe intervenir porque no sabe ni le corresponde administrar los recursos destinados a la educación; por ello deja la oferta educativa en manos del mercado (privatización) y la demanda en manos del individuo, quien por ser un consumidor racional, compra y supervisa el producto llamado educación.

La teoría del capital humano y la de la acción racional es adoptada por el neo-liberalismo, porque sus visiones afianzan sus ideas directrices, en tanto convierte a la educación en un bien de mercado y transforma a los seres humanos en consumidores con capacidad de tomar decisiones racionales acordes a cálculos económicos. En ese marco, los individuos que inviertan en su educación, optando por la oferta propuesta por el mercado educativo, maximizarán sus ingresos, y de ese modo reducirán o eliminarán su pobreza.

En suma, ambas construcciones teóricas sustentan una visión similar en torno al rol del mercado como regulador del mundo educativo, al individuo como consumidor racional y a la educación como único mecanismo destinado a resolver la pobreza.

1.3. Críticas al neo-liberalismo

A esta perspectiva se le han efectuado diversas observaciones críticas, a continuación se mencionan dos de ellas:

       1) Durante la década del ´90, en América Latina, ha habido un importante nivel de crecimiento económico pero la pobreza no ha disminuido, lo que implica reconocer que el goteo (derrame) no llegó a producirse. Según Borón (2000), el efecto derrame difundido por los ideólogos y publicistas del neo-liberalismo solo demostró ser, apenas, un dispositivo retórico destinado a alimentar la resignación y el conformismo de las víctimas del capitalismo, y que la experiencia histórica lo refutó impiadosamente.

       2) En la historia de la humanidad hay elementos razonables para sostener que el mercado es un sistema injusto, porque no satisface las necesidades económicas de toda la población, en tanto sólo beneficia a los dueños del capital. El mercado es un mecanismo económico ineficiente para lograr una economía que humanice. Su lógica individualista genera competencia salvaje y lleva necesariamente a la explotación de una clase social sobre la otra.


2. Concepción Socialista-Marxista

Este modelo político promueve la creación de un sistema social y económico fundado en la propiedad colectiva de los medios de producción, en ese marco el Estado tiene un rol central, en tanto asume la función de regular las actividades económicas, sociales y la distribución de los bienes.
A medida que esta concepción se fue desarrollando en el siglo XX, el concepto de socialismo fue adquiriendo diversos significados en función del contexto y los momentos históricos. Así, en algún momento se asoció al establecimiento de una sociedad comunista o sin clases, en otro se ligó a la construcción de un Estado que regulaba lo privado en favor de lo público y, últimamente, en América Latina, está emergiendo una forma particular de socialismo denominado del Siglo XXI. Ejemplo de ello son: el socialismo comunitarista con tradición en los pueblos originarios, como el caso de Bolivia o; el Socialismo Venezolano en donde coexiste un mercado regulado y un Estado fuerte. Estas propuestas no son definitivas porque están en su fase de construcción.

2.1.  Ideas directrices

El socialismo-marxismo como modelo político defiende las siguientes ideas directrices:

a) La igualdad social es el principio que garantiza que todos los sujetos tengan los mismos derechos y los puedan ejercer plenamente y; como consecuencia de ello, tengan las mismas oportunidades. Para el socialismo la igualdad es el principio rector, sin ella no hay satisfacción de las necesidades y tampoco desarrollo de la libertad. Según este punto de vista, la existencia de la propiedad privada es la causante de la desigualdad social, en tanto divide a los seres humanos entre los dueños del capital que obtienen sustantivos beneficios al apropiarse de las fuerzas productivas y, los no dueños de la riqueza que están condenados a tener que vender su fuerza de trabajo para poder vivir. Para el socialismo, el primer requisito para el logro de la igualdad es la eliminación de la propiedad privada o al menos la disminución de su concentración en pocas manos.

b) La libertad es un derecho que consiste en pensar y actuar sobre el mundo social y natural conforme a la forma de ver la realidad. Para los socialistas la libertad implica la liberación de aquellos poderes que alienan o esclavizan a los seres humanos. En este marco la libertad no es un atributo estático, sino un elemento activo de la vida humana, que siempre está realizándose y practicándose, ello supone una auto-determinación consciente de los sujetos que deben desarrollar una praxis transformadora. El socialismo-marxismo enfatiza las libertades colectivas por sobre las individuales, en ese sentido destacan que dichas libertades se ejercerán plenamente sólo cuando no existan las fuerzas sociales alienantes que sostienen la explotación social y; por ello, es imprescindible que los trabajadores sean efectivamente dueños de las fuerzas productivas.

c) La economía planificada. La esfera económica no es una dimensión que está por sobre el resto de lo social como lo propone el capitalismo. La misma es una actividad humana que produce la base material para el sostenimiento de la vida física, cultural y espiritual de los seres humanos. Para los socialistas-marxistas, los trabajadores son los protagonistas de la producción, distribución y consumo de riqueza, por ello el Estado (como representante de todos los obreros) tiene la responsabilidad de tomar las decisiones sobre la producción y el consumo. En este marco, el Estado tiene la  potestad de controlar plenamente  los diversos sectores de la economía y formular las decisiones en torno al empleo y a la distribución del ingreso. A esta potestad se le denomina economía planificada.

2.2. Visión acerca de las causas de la pobreza y la forma de solucionarla
Para el socialismo-marxismo, la pobreza es producto de la distribución desigual de la riqueza generada por un sistema que defiende la propiedad privada. Esta perspectiva hunde sus raíces teóricas en Marx, quien efectúa un análisis profundo de la sociedad capitalista de fines del siglo XIX y principios del XX, en dicho análisis pone de manifiesto la intrínseca relación entre modo de producción y pobreza.

Las explicaciones sobre la pobreza de Marx se nuclean en torno a tres ideas fuerzas.

Idea fuerza uno. El capitalista, en su afán de obtener mayores beneficios, lleva a pauperizar a los obreros porque, intensifica su trabajo (incrementa la cantidad de actividad laboral) y precariza su salario (el salario que otorgan no cubre las necesidades básicas del obrero o de su familia). Por ello se puede afirmar que en el sistema capitalista, la pobreza es el resultado de la explotación que generan los dueños de los medios de producción.

Idea fuerza dos. El sistema capitalista invierte proporcionalmente más en el capital constante (dinero invertido en medios de producción) que en el capital variable, (dinero invertido en fuerza de trabajo). Si originariamente esta proporción era de 1:1, después se convierte en 2:1, 3:1, 4:1, etc., de modo que se va invirtiendo progresivamente cada vez menos en fuerza de trabajo y más en medios de producción (Umpiérrez Sánchez, 2006). Este tipo de inversiones, evidentemente contribuye a la pauperización de los proletarios y al enriquecimiento de los dueños del capital.

Idea fuerza tres. El desarrollo del mercado del sistema capitalista destruye al pequeño capital y, con ello va disolviendo los pequeños negocios y los puestos de trabajo creados por ellos, disminuyendo cada vez más la capacidad de sobrevivir de aquellos que no poseen los medios de producción  (Umpiérrez Sánchez, 2006).
Estas tres ideas fuerzas ponen de manifiesto que la desigualdad que caracteriza a la pobreza es producida por la lógica de acumulación capitalista (Murillo, 2007), o dicho de otro modo, el sistema capitalista no busca la distribución igualitaria de las ganancias, ni el desarrollo de la sociedad en su conjunto, sino solamente la acumulación de la riqueza en manos de los dueños del capital. Este sistema, en su afán de concentrar la riqueza en manos de pocos, genera acciones que producen pobres.

2.2.1. Propuestas sociales para abordar la pobreza

Frente a la desigualdad generada por la pobreza, el socialismo-marxismo ha elaborado al menos dos soluciones. Una, en el marco del capitalismo y; la otra, en el ámbito del socialismo-comunismo.

       Escenario 1: En el capitalismo cuando la fuerza productiva está en manos de los dueños del capital, los socialistas-marxistas promueven la organización de los explotados, a fin de conformar organizaciones de clase para que luchen contra el sistema social que los subyuga. Su horizonte utópico es disolver el sistema que los explota y construir una sociedad igualitaria; en pos de ella, luchan para obtener reivindicaciones sociales que mejoren su existencia (sistemas de seguro, coberturas de salud, mejores sueldos, etc.) y para lograr la reducción de las ganancias de los dueños del capital. En este escenario la lucha social es el camino para abordar la desigualdad producida por la pobreza.

       Escenario 2: En el socialismo, cuando la fuerza productiva está en manos del Estado o de los trabajadores, los socialistas-marxistas proponen construir un Estado, sobre la base de una visión solidaria, que asegure la cobertura de las necesidades sociales, con niveles mínimos de calidad compatibles con la igualdad social (Esping-Andersen, 2000).
Para solucionar la pobreza proponen dos salidas fundadas en dos principios distintos. Uno, de carácter coyuntural y otro de nivel estructural.

La salida coyuntural opera conforme al principio de igualdad proporcional (los derechos se distribuyen de forma desigual a los desiguales, beneficiando a los que están en peores condiciones sociales). Esta salida es empleada cuando se detectan situaciones de emergencia que transitoriamente no son solubles por vía estructural. Para ello el socialismo-marxismo aceptará los programas compensatorios porque aportan una ayuda solidaria a quienes más la necesitan, a fin de equilibrar la desigualdad y construir progresivamente una sociedad más justa. Como se puede apreciar estas explicaciones son diferentes a las aportadas por los neo-liberales.

La salida estructural opera conforme al principio de igualdad conmutativa (los derechos se distribuyen de forma igual a los iguales) como rector de las relaciones sociales. Para esta visión, la supresión de la propiedad privada y la socialización de los medios de producción eliminarán la distribución desigual de la riqueza, que es la verdadera causa de la pobreza, y permitirán la constitución de una sociedad socialista en donde todos serán iguales y el desarrollo pleno de cada uno tendrá que ser la condición para el desarrollo pleno de todos.

2.2.2. Propuestas educativas para abordar la pobreza

       La perspectiva socialista-marxista está sostenida por diversas y, a veces contradictorias teorías socio-educativas, que tienen en común la necesidad de romper con la visión conservadora y tratar de construir una sociedad más justa. Debido a la extensión de este trabajo, solo se analizarán las consideraciones sobre desigualdad social, pobreza y educación que efectúan las teorías críticas de la educación.

Tal como se ha señalado anteriormente, esta perspectiva entiende que en la sociedad capitalista existen sectores que obtienen importantes privilegios, gracias a la explotación de otros, por ello considera que la pobreza es un fenómeno social causado por dicho sistema. En este tipo de sociedad, la educación nunca resolverá la pobreza, porque la misma ha sido creada para mantener la estructura social y el poder hegemónico, en tanto que forma la fuerza de trabajo e inculca la ideología dominante con el fin de perpetuar las relaciones sociales de producción existentes.

En contraposición a este modelo, las teorías críticas entienden que la educación, debe proporcionar las herramientas pedagógicas y políticas para que los pobres tomen conciencia y se liberen de las estructuras sociales injustas, o a lo sumo dejen de ser funcionales a los intereses de la clase o grupo dominante; en ese sentido, la educación crítica, en la sociedad capitalista, contribuirá a luchar contra la pobreza y quienes la generan, pero la raíz de la pobreza se acabará sólo cuando se acabe este sistema social (Basdrech, 2001), en ese horizonte la educación concientizadora aportará a ese proceso de cambio.

2.3. Críticas al modelo socialista-marxista

La concepción socialista-marxista ha sido objetada tanto desde la perspectiva neo-liberal como desde la mirada social-demócrata. Los primeros han señalado que este modelo ataca la libertad individual. Así, Friedrich Hayek (1976) sostiene que todas las formas de colectivismo conducen, lógica e inevitablemente, a la falta de legalidad y a la tiranía. Courtois y otros (1998), por su parte señalan que los regímenes comunistas son los responsables de que una importante cantidad de sujetos pierdan su libertad individual.

La social-democracia ha efectuado diversas objeciones a este modelo. Arendt (1974, 1994) criticó la falta de sentido humano que posee el reduccionismo economicista que hacen algunos socialistas-marxistas y, así mismo marcó la escasa importancia que los países socialistas le otorgaron a los Derechos Humanos. Por su parte Giddens (1977, 1979, 1999), investigador inglés que renovó la social-democracia a partir de la tercer vía, objetó la noción de lucha de clases como motor universal de la historia que propugna el marxismo y, además destacó que si bien el conflicto de clases es inherente a la sociedad capitalista, ello no implica aceptar que la clase obrera sea una clase universal y, que la resolución del conflicto sólo se logrará mediante la construcción de una sociedad sin clases.

3. Concepción Social-Demócrata

La social-democracia trata de recuperar los elementos de las dos principales ideologías de la modernidad, el liberalismo y el socialismo. Esta posición surge en Alemania en 1869, y en sus inicios estuvo orientada a lograr una sociedad igualitaria por vía democrática, por eso se lo calificó como comunismo moderado; posteriormente promovió una economía social de mercado tratando de encontrar el rostro humano del capitalismo y, por ello, fue calificado como liberal progresista.

En estos últimos tiempos algunos partidos social-demócratas que han gobernado países importantes, lo han hecho a partir de principios neo-liberales. En este sentido Novak (1999), referente indiscutido del Neoliberalismo, celebra que los social-demócratas estén adoptando políticas económicas favorables al sector privado, a la creación de empleos, a la obtención de utilidades, a la reinversión y a los incentivos personales, etc.

Pese a los distintos cambios, la social-democracia siempre se ha presentado como una ideología que promueve la articulación armoniosa del Estado de bienestar y la economía social de mercado. Esta decisión la distancia del socialismo marxista al abandonar la idea de socializar las fuerzas económicas; a su vez, la distancia del liberalismo, al rechazar un Estado mínimo y proponer un Estado regulador del orden económico y garante de los derechos fundamentales de los miembros de la sociedad.

3.1. Ideas directrices

En lo relativo a las ideas directrices que defiende la social-democracia, se pude advertir que intenta equilibrar la igualdad social y la libertad individual, en el marco de una economía social de mercado que se desarrolla en una sociedad capitalista.

a) Igualdad social. De acuerdo a la Fundación de la Social-Democracia de las Américas (2006) este principio exige un trato idéntico a todas las personas ante la ley y, la posibilidad de que cuenten con las mismas condiciones y oportunidades para desarrollar sus potencialidades humanas. La igualdad de oportunidades es garantizada por un sistema socialmente justo, en donde todos los ciudadanos tienen las mismas posibilidades de acceder al bienestar y al libre desarrollo de sus aptitudes y capacidades sin interferencias ni impedimentos indebidos.

b) Libertad individual. Para la Fundación de la Social-Democracia de las Américas (2006), la libertad individual es el derecho que tienen los seres humanos de decidir y actuar como lo deseen, sin interferencias ajenas a la propia persona y sin  perjudicar a los otros. Desde esta visión, para lograr una convivencia armónica entre los seres humanos se requiere combinar libertad con responsabilidad. Esta relación posibilita el ejercicio de los derechos humanos sin otras limitaciones, que las restricciones mínimas establecidas por el sistema democrático.

c) Economía social de mercado (denominación que adopta la social-democracia para diferenciarse de la economía de mercado empleada por los neo-liberales). Según la Fundación de la Social-Democracia de las Américas (2006) el sistema de libre mercado, es una forma de organización y producción eficiente para la creación de riqueza, pero necesita de la intervención del Estado para enmendar los desequilibrios económicos y las desigualdades sociales que genera dicho sistema. Por ello, se promueven acciones de competencia e innovación que produzcan riqueza y, también se fomentan prácticas tendientes a la distribución justa de la misma, mediante un Estado social previsor que intervenga en los procesos económicos.

3.2. Visión acerca de las causas de la pobreza y la forma de solucionarla

Para la social-democracia, la desigualdad social producida por la pobreza es el resultado de la relación dinámica entre el sujeto (su motivación y su capacidad) y la falta de oportunidades generadas por una distribución desigual de la riqueza. Esta perspectiva, pese a que cuestiona al capitalismo por concentrar la riqueza y explotar a los trabajadores, lo sigue considerando un sistema válido.

3.2.1. Propuestas sociales para abordar la pobreza

La solución a la pobreza que aporta la visión social-demócrata, no consistirá en socializar los medios de producción como lo hacen los socialistas-marxistas, ni dejarla librada al mercado como lo propugna los neo-liberales, sino que busca un camino intermedio que posibilite la creación y la distribución de la riqueza.

En efecto, para la superación de la pobreza, la social-democracia; por un lado, genera políticas económicas que estimulan la creación de la riqueza, mediante la implementación de estrategias que favorecen el aumento del patrimonio de las empresas privadas; y por el otro, promueven políticas distributivas que consisten en aumentar las recaudaciones fiscales de los sectores que concentran la riqueza, para asignar mayor presupuesto a lo social y, en base a ello, garantizar políticas compensatorias de carácter transitorio (planes sociales) o políticas universales (por ejemplo el ingreso ciudadano). Además de ello, buscan involucrar a las entidades privadas para que efectúen acciones sociales o aporten económicamente a la solución del problema que implica la pobreza.

En suma, como se puede apreciar, la perspectiva social-demócrata interviene en los procesos económicos creando condiciones que favorezcan la creación de riquezas y, a su vez, alterando las situaciones distributivas a través de regulaciones (sociales, jurídicas, económicas, etc.) que ayuden a la eliminación de la pobreza.


3.2.2. Propuestas educativas para abordar la pobreza

Para abordar la problemática que supone la relación educación y pobreza, la social-democracia también apela a la teoría del capital humano, pero rescata aquellas formulaciones más cercanas a los planteamientos del Estado Benefactor y al keynesianismo. En ese marco, aquellos individuos que más han invertido en su propia educación, serán los más cualificados y, por lo tanto, tendrán mayores posibilidades de conseguir trabajo. Esta afirmación asocia la idea de Becker (citado por Vieira, 2010) acerca de que la mayor inversión educativa confiere al individuo una menor probabilidad de desempleo y despido; con aquella tesis keynesiana que postula que el menor desempleo disminuye la pobreza.

En este marco, la social-democracia le confiere un sentido social a la teoría del capital humano, en tanto remarca la importancia del desarrollo de los Recursos Humanos para el progreso económico de un país; restringe el poder del mercado como regulador del mundo educativo y; otorga mayor poder al Estado y a la sociedad civil, convirtiéndolos en actores centrales de la planificación y la distribución de recursos.

Para esta perspectiva, la pobreza y la educación están estrechamente vinculadas porque la educación es vista como una vía para eliminar la pobreza. El centro de las políticas educativas para superar la pobreza es la generación de acciones que promuevan la igualdad de oportunidades. Conforme a esta visión, en el campo educativo, el Estado debe garantizar el acceso a la educación pública para todos, en ese sentido la extensión y la universalización de la escolaridad incrementarán los niveles de desarrollo de la sociedad, pero también mejorarán la situación de todos los individuos, en particular de aquellos sectores más vulnerables, porque la misma compensará sus déficits iniciales y disminuirá sus posibilidades de recaer en la pobreza.
Asimismo, este modelo socio-político, confiere mayor protagonismo a la sociedad civil, en tanto le solicita su colaboración en el control de la eficiencia y en la valoración del logro de la igualdad de oportunidades.

Como puede suponerse la social-democracia, a diferencia de la perspectiva neo-liberal, incrementa el protagonismo del Estado y de la sociedad civil, y simultáneamente reduce la adecuación ciega al mercado, restringiendo la privatización del sistema educativo y tratando que el individuo no sea un mero consumidor movido por cálculos económicos, como lo propuso la teoría de la acción racional.


3.3. Críticas a la social-democracia

Se han efectuado diversas apreciaciones críticas de este modelo, a continuación se señalan algunas de ellas:

A) La social-democracia es una versión progresista del capitalismo, ya que sólo procura acallar las voces de los excluidos entregándoles partes insignificantes de la gran acumulación de riqueza que se apropian unos pocos.

B) La social-democracia aporta salidas a la pobreza que poseen un cierto eclecticismo, en tanto que trata de integrar la izquierda con la derecha, pero corre el riesgo de no conformar ni a una ni a otra.

C) La social-democracia, al considerar que la riqueza es una responsabilidad de cada ser humano que debe ser acumulada y disfrutada individualmente, está aceptando un modelo de economía donde lo importante es el mercado y los consumidores y no el pueblo.


Consideraciones Finales
       
A lo largo de este trabajo se pudo apreciar que las diversas posiciones socio-políticas han construido distintas interpretaciones en torno a la relación desigualdad social, pobreza y educación. Cada corriente de pensamiento se asienta en un conjunto de ideas matrices, de las cuales emergen los argumentos en torno a las causas de las desigualdades que genera la pobreza y las formas de abordarlas. Así se pudo visualizar que:

a) El modelo neo-liberal; que promueve la libertad individual, la desigualdad natural y la economía libre de mercado; considera que la desigualdad generada por la pobreza es causada fundamentalmente por el individuo. Para resolver este problema; desde el punto de vista social, implementa planes compensatorios para los muy pobres y, deja al crecimiento económico del mercado que resuelva los problemas de los no muy pobres. Desde lo educativo, esta mirada otorga mayor protagonismo al mercado y al individuo, al primero le asigna el privilegio de crear ofertas educativas y, al segundo le confiere el "derecho" de elegir la educación que quiere y le asigna el deber de invertir en su educación para maximizar sus ingresos, y de ese modo, evitar caer en la pobreza.

b) El modelo socialista-marxista; que defiende la igualdad social, la libertad colectiva y la economía planificada; entiende que la desigualdad que viven los sujetos en situación de pobreza es causada por el capitalismo (estructura social que legitima la distribución desigual de la riqueza). Para resolver dicha desigualdad; desde lo social propone dos salidas: en el capitalismo, organizar a la clase explotada a fin de luchar contra el sistema social que los subyuga y; en el socialismo, construir un Estado, sobre la base de una visión solidaria, que cubra las necesidades sociales de todos los sujetos, eliminado de ese modo estructuralmente la pobreza. Desde lo educativo propugna una enseñanza que contribuya a luchar contra la pobreza y quienes la generan, hasta acabar con el mismo capitalismo que es, según este punto de vista, el sistema que produce dicho flagelo social.

c) El modelo social-demócrata; que sostiene la igualdad social, la libertad individual y la economía social de mercado; considera que la desigualdad que viven los sujetos en situación de pobreza es producto de la articulación dinámica del sujeto y la estructura social. Este punto de vista propone dos vías complementarias para resolver los problemas derivados de la desigualdad social: la creación de riqueza producida por la aplicación de políticas económicas que favorecen el incremento del patrimonio de las empresas privadas; y a su vez, la redistribución de la riqueza que consiste en aumentar las recaudaciones fiscales de los sectores más enriquecidos, para destinar más presupuesto a las políticas sociales. Esta perspectiva considera que la educación pública, por ser un mecanismo que posibilita la igualdad de oportunidades, es una vía para eliminar la pobreza. En ese marco, el Estado, a diferencia del modelo neo-liberal, tiene mayor protagonismo en la regulación del mundo educativo y le confiere mayor poder a la sociedad civil, en tanto le solicita la colaboración en el control de la eficiencia y el logro de la igualdad de oportunidades.

Antes de concluir es necesario destacar que los modelos que aquí se analizaron tienen un carácter teórico y no se encuentran en forma pura en la realidad; por el contrario cuando se los implementa, siempre se combinan, contaminan o difuminan, no obstante ello vale la pena efectuar el análisis abstracto de los mismos, porque ello permite comprender cómo cada corriente ha construido conceptualmente la relación desigualdad social, pobreza y educación, develando y analizando los supuestos implícitos y las coordenadas que sostienen cada uno de los planteamientos.

Notas

1.- El "efecto derrame", "teoría del goteo" o "trickle down effect"



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