La   "batalla   cultural"   en  la   práctica   discursiva   presidencial   como estrategia para construir hegemonía (marzo-julio de 2008)

The cultural battle present in the presidential discursive practice as a strategy to achieve hegemony


Fiorella Russo. (fioremes@gmail.com) Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza. Argentina 


Resumen

El presente trabajo toma como punto de partida el análisis de la práctica discursiva de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el marco de la disputa con el sector agrario desarrollada entre marzo y julio de 2008. Propongo analizar la construcción que realiza la práctica discursiva presidencial de lo que denomina "batalla cultural". Es decir, los valores que la presidenta busca imprimir en el proyecto político-ideológico kirchnerista con el objetivo de construir hegemonía. Haciendo foco en las estrategias discursivas de la presidenta pretendo mostrar cómo su práctica discursiva busca por un lado, generar colectivos de identificación interpelando a los destinatarios mediante significantes en clave de valores de cambio cultural; y por el otro, demarcar y definir al/los enemigos político- ideológicos mediante significantes opuestos a dichos valores.

La perspectiva de análisis parte de lo que podría denominarse una problemática política  de  las  ideologías  cuyos  principales  referentes  son  Louis  Althusser,  Nicos Poulantzas, Michel Pêcheux, Terry Eagleton y Slavoj Žižek. El punto de partida es la consideración de esta práctica discursiva como portadora de determinadas representaciones ideológicas en diálogo/disputa con otras prácticas ideológicas y en lucha por la hegemonía del campo ideológico-político.

Utilizando como materia prima los discursos, comunicados y disertaciones de la presidenta, la metodología de análisis propuesta es la de una lectura sintomática que permite descubrir la tendencia no confesada del texto oficial.


Palabras claves: Kirchnerismo, práctica discursiva, ideología-política, hegemonía, batalla cultural.


Abstrac

President Cristina Fernandez de Kirchner's discursive practice within the framework of the dispute with the agricultural sector between March and July 2008 constitutes the starting point for this work. I propose to analyze the values that the presidential discursive practice seeks to imprint in the political-ideological kirchnerista project with the objective of building hegemony, the so-called "Cultural Battle". By focusing on President Cristina F. de Kirchner's discursive strategies I intend to demonstrate how her discursive practice seeks, on the one hand, to generate collective identification by interpellating recipients through signifiers in terms of cultural change; and, on the other, to define political-ideological enemies through signifiers opposite to the aforementioned values. The analytical perspective arises from what could be called a political problem of the ideologies whose main referents are Louis Althusser, Nicos Poulantzas, Michel Pêcheux, Terry Eagleton and Slavoj Žižek. Considering this discursive practice as a bearer of specific ideological representations that are in a dialogic relationship with other ideologies while fighting for hegemony in the ideological-political field, constitutes the starting point for this work.   We used interpretative reading of presidential speeches, releases and conferences as a methodology that allows for the discovery of hidden meanings present in the oficial text. 

Key words: Kirchnerismo, discursive practice, politic-ideology, hegemony, cultural battle.


Introducción

Este artículo es producto de una investigación de mayor alcance en la que se analizó la práctica discursiva de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la disputa por la hegemonía política-ideológica con el sector agrario desarrollada entre marzo y julio de 2008 en Argentina. En dicho año, el gobierno nacional anunció mediante el Ministerio de Economía la decisión de incrementar el arancel de retenciones que debían abonar los productos agropecuarios, especialmente los vinculados a la exportación de soja desde el inicial del 35% a un sistema móvil bajo la Resolución N° 125. La medida tomada generó un fuerte rechazo por parte de las entidades del sector agrario quienes comenzaron inmediatamente una serie de medidas de fuerza (cortes de ruta, paros, cese de comercialización de granos, asambleas en las rutas, etc.) y conformaron el 12 de marzo la llamada Mesa de Enlace, que nucleaba a las cuatro asociaciones nacionales de productos agropecuarios  más  importantes  del  país: la Sociedad  Rural  Argentina, la Federación Agraria Argentina, las Confederaciones Rurales Argentinas y CONINAGRO (Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada).

En este marco se registraron innumerables discursos por parte de los diferentes actores involucrados destinados todos ellos a disputar el sentido legítimo de los acontecimientos. Uno de los actores privilegiados fue la presidenta Cristina Fernández de Kirchner como vocera de la posición del gobierno.

El objeto de estudio de este trabajo está focalizado en el análisis de su práctica discursiva en el marco de este conflicto desarrollado entre marzo y julio de 2008 en Argentina. El  punto de partida es la consideración de esta práctica discursiva como portadora de determinadas representaciones ideológicas en diálogo/disputa con otras prácticas ideológicas y en lucha por la hegemonía del campo ideológico-político. Esta perspectiva retoma los aportes de diferentes referentes teóricos tales como Louis Althusser, Nicos Poulantzas, Michel Pêcheux, Terry Eagleton y Slavoj Žižek.

Particularmente en este artículo pretendo analizar la construcción que realiza la práctica discursiva presidencial de lo que denomina "batalla cultural". Es decir, los valores que la presidenta busca imprimir en el proyecto político-ideológico kirchnerista con el objetivo de construir hegemonía. En este sentido, pretendo mostrar cómo su práctica discursiva busca por un lado, generar colectivos de identificación interpelando a los destinatarios mediante significantes en clave de valores de cambio cultural; y por el otro, demarcar y definir al/los enemigos político-ideológicos mediante significantes opuestos a dichos valores.

Para  ello,  la  metodología  empleada  fue  la  de  una  lectura  sintomática  de  los discursos y un trabajo hermenéutico sobre los mismos. Como materia prima se utilizaron conferencias, comunicados y disertaciones realizadas por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en actos, inauguraciones, encuentros, lanzamientos, conmemoraciones, etc., en el período de marzo-julio de 2008. Este procedimiento de lectura sintomática (propuesto por primera vez por el filósofo Luis Althusser) permite descubrir la tendencia no confesada del  texto oficial rastreando síntomas dentro de un discurso en torno a  presencias sistemáticas persistentes de alusiones significativas, a la vez que esas alusiones significativas delimitan, por oposición, determinadas ausencias que por la misma razón se convierten en sistemáticas y persistentes dentro del discurso analizado. A continuación, haremos referencia a los elementos que constituyen la construcción de la "batalla cultural" en la práctica discursiva presidencial.


La historia argentina como escuela

Una de las vertientes de la "batalla cultural" que intenta construir la práctica discursiva presidencial consiste en señalar distintos aprendizajes históricos que deben hacerse para que se pueda dar un cambio en la historia del país.

Uno de estos aprendizajes históricos viene de la mano de la enunciación de un relato de la historia en donde frente a una cultura de la renta inmediata que devino en miseria y pobreza para las grandes mayorías, están los aprendizajes históricos que permiten comprender y aprovechar la oportunidad histórica de cambio actual y no volver a repetir viejos paradigmas.

"En el primer centenario (…) este país era el granero del mundo, parecía que la bonanza nunca iba a terminar, pero cambiaron los ciclos históricos y solamente un sector había podido aprovechar esa bonanza, que finalmente se perdió (…). Con lo cual creo que deberíamos hacer un primer aprendizaje histórico: la necesidad de que estas oportunidades que dan los ciclos de la economía internacional, que nunca  suelen  ser  eternos,  que  siempre  cambian,  sobre  todo  cuando  como  en  estos  momentos  suelen cambiarse a favor de los países emergentes los términos de intercambio, son ciclos que debemos aprovechar virtuosa e inteligentemente para no volver a caer en lo que ya nos pasó, hace cien años, tener tal vez una cultura de la renta inmediata, sin agregar valor, sin agregar riesgo empresario, que es lo que debe caracterizar a las sociedades pujantes" (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 17 de abril de 2008, destacado mío).

Otro de los aprendizajes históricos que señala la presidenta es el de comprender que "no solamente son peronistas los que quieren un modelo de país más justo, más equitativo, más digno, [sino que] los hay también de otros partidos políticos, de organizaciones sociales, lo aprendimos duramente" (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 27 de marzo de 2008, destacado mío). Con esto, la práctica discursiva presidencial plantea un modelo de país construido trascendiendo signos políticos y aglutinando fuerzas políticas, económicas, sociales como totalidad histórica en pos de un proyecto que sea independientemente del gobierno de turno pero que tenga en común la construcción conjunta alrededor de ciertos elementos que se mantengan en el tiempo.

Uno de estos elementos es la lucha por la redistribución del ingreso. Es decir, haciendo uso del significante clave "distribución del ingreso" al que colaboran las retenciones promulgadas por la Resolución 125, es que la presidenta convoca a todas las corrientes políticas a formar filas con el kirchnerismo y no con el sector que va en detrimento de esa redistribución.

"Nos hemos equivocado demasiado los argentinos, nos hemos enfrentado demasiado, hemos creído que algunos podían imponerse por sobre los otros y, tal vez, mi generación y nuestro espacio político, que tal vez haya sido el más castigado en toda la historia, haya hecho el aprendizaje histórico. Por eso hoy convocamos de esa historia de fracasos a esta nueva Argentina en que estamos construyendo éxitos y un lugar en el mundo a no desperdiciar esta fantástica oportunidad que tenemos y que venimos ejecutando desde 2003". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 24 de abril de 2008, destacado mío).

"Y entonces, aun así, con la comprensión que nos da la necesidad y la responsabilidad de quien ocupa la primera Magistratura de  la Nación, quiero convocar a todos los argentinos a proseguir y profundizar esta tarea de reconstrucción, de redistribución del ingreso" (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 19 de abril de 2008). Otros elementos formulados en clave de valores con los que la presidenta busca hegemonizar a los distintos actores sociales son el trabajo, la inclusión social, la producción, la lucha por los que menos tienen, la soberanía nacional, el federalismo, entre otros, y convoca a todos aquellos que coinciden con estos valores a incorporarse al proyecto presente.
"Quiero convocar, argentinos y argentinas, desde esta histórica plaza, a todos los argentinos y a todas las argentinas, a todos los sectores económicos y sociales, sindicatos, empresas, para que este 25 de mayo, a dos años de cumplir el Bicentenario de la Patria, podamos poner una bisagra histórica y dejar atrás definitivamente doscientos años de fracasos, frustraciones y desencuentros. Convoco al pueblo argentino, a todos, a este gran acuerdo del Bicentenario de nuestra Patria, de nuestro nacimiento, este 25 de mayo, desde el fondo de mi corazón (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 1 de abril de 2008).

"Por eso, quiero agradecerles a todos ustedes, hombres y mujeres de mi país, por este compromiso que no es con el Gobierno, que no es con un partido, que no es con un color, sino que es con este, nuestro país, la Argentina. Fuerte el grito de ¡Argentina!, que se sienta en todas partes, a lo largo y a lo ancho (…)"

"¡Argentina con inclusión social, Argentina con trabajo, Argentina por la producción, Argentina por los que menos tienen, Argentina por los que todavía tienen hambre! ¡Vamos Argentina por todo lo que todavía nos falta lograr!" (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 1 de abril de 2008, destacado mío).

"(…) los convoco a todos, sin distinciones, sin banderías, a cada uno desde el lugar en que el pueblo lo puso, a respetar esa voluntad popular y en todo caso hacer cada uno mejor las cosas para ganarse esa voluntad mayoritaria. Esto es construcción institucional, esto es construcción democrática y a eso los convoco a todos los argentinos, a seguir peleando por un país mejor". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 3 de abril de 2008, destacado mío).

Este "unirse tras un proyecto común" es una de las claves presentes en el discurso presidencial como estrategia que busca hegemonizar el espacio político-económico. Así, la presidenta convoca en distintos enunciados a "caminar juntos" en una misma dirección sin antagonismos y llama a realizar un acuerdo del Bicentenario entre todos los sectores de la sociedad, con el fin de lograr un cambio histórico mediante un trabajo conjunto con todos los sectores sociales, en una síntesis superadora de partidos políticos, sectores económicos y clases sociales.

Otros de los aprendizajes históricos que señala el discurso presidencial es el que han realizado  los  trabajadores  de  saber  negociar,  a  diferencia  del  sector  agrario  que  es desmedido en su pedido. El aprendizaje que debe hacer este último sector es el de "comprender" como lo han hecho los trabajadores que el país está por encima de la rentabilidad individual. Así, en distintas alocuciones la presidenta compara el proceder de ambos sectores reafirmando que ha sido el sector de trabajadores el que ha hecho el aprendizaje  histórico  de  saber  negociar  a  pesar  de  un  relato  pre-eleccionario  que  los señalaba como futuros contendientes con el gobierno. De esta manera, el discurso presidencial intenta marcar que la responsabilidad del desarrollo del país, el aprovechamiento de la oportunidad histórica, es responsabilidad de ambas partes del arco económico: los trabajadores por un lado (que ha demostrado ser plausibles de negociación) y los capitalistas (en particular, el sector agrario, que aún no comprende que su pedido de rentabilidad es desmesurado y afecta al conjunto del país).

"Parecía que los malos de la película en la República Argentina iban a ser los trabajadores que iban a pedir salarios para que se derrumbara el crecimiento, la producción, la actividad económica. Nada de eso está pasando. Por el contrario, en un formidable aprendizaje histórico, los trabajadores argentinos y sus dirigentes sindicales, han comprendido que el país está primero por sobre todas las cosas". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 27 de marzo de 2008, destacado mío).

"(…) Una vez más, los trabajadores en sus organizaciones sindicales, están dando muestras de una responsabilidad y una madurez, porque han hecho -como siempre digo- el aprendizaje histórico. Sería bueno que de todos los sectores pudieran también realizar el mismo aprendizaje y la misma práctica". (Discurso de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 4 de abril de 2008).

En este sentido, la práctica discursiva presidencial construye una narrativa alrededor de la superación del individualismo, un aprendizaje que ha sido realizado por algunos sectores pero no por los productores. Así, se enuncia un relato de un pasado de enfrentamientos por la defensa de intereses particulares que se vuelven a presentar en la actualidad pero que gracias al aprendizaje histórico realizado y el que todavía pueden hacer esos  sectores,  se  puede  resolver.  Con  esto  de  fondo  el  discurso  presidencial, apela a persuadir a los destinatarios de su discurso que el individualismo (la persecución de la rentabilidad a nivel individual) es cortoplacista y que sólo la solidaridad entre sectores permanece en el largo plazo, esto lo ha demostrado la historia reciente.

"En ese aprendizaje hemos advertido que más importante que pelear es acordar, que vale mucho más la construcción colectiva y solidaria que, tal vez, el logro corto individual e insolidario, porque finalmente, cuando solamente le llega a unos pocos, termina explotando para todo el país". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 22 de mayo de 2008, destacado mío).

"(…) Veníamos de  un  país  que  no  se  podía encontrar a sí mismo y entonces, cayendo en la insolidaridad y en el individualismo, creíamos que podíamos salvarnos solos. Hemos  hecho el duro aprendizaje de saber que cuando hermanos y hermanas se quedan sin trabajo, sin salud, sin vivienda, tarde o temprano el dolor y la tragedia nos alcanza a todos". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 8 de mayo de 2008).

Así, con el objeto de construir hegemonía, la práctica discursiva presidencial elabora continuamente enunciados donde muestra que sólo el colectivismo, el esfuerzo de todos, puede sostener al conjunto del país. Así, las salidas individuales son condenadas en tanto y en cuanto son cortoplacistas, benefician a algún agente individual por un tiempo acotado, pero cuando significan miseria para otros o perjudican al conjunto del país, todos pierden en el largo plazo.

Esta convocatoria a la solidaridad y al colectivismo es parte de una línea argumentativa recurrente en el discurso presidencial que es la de luchar por un cambio a nivel cultural, a nivel idiosincrático, a dar una "batalla cultural", en donde las políticas públicas y económicas no se sustentan sólo estructuralmente sino que precisan de la participación activa y solidaria de todos, sin particularismos ni egoísmos y mediante una lucha conjunta de todos por estar mejor y de ver mejor al otro.

"Siempre tenemos una tendencia los argentinos a la viveza o a ver cómo puedo aprovechar mejor yo o como quedo mejor posicionado. Pero todas esas cosas siempre dieron origen a procesos que tuvieron muy corta duración y finalmente no le terminaron sirviendo a nadie. (…) La idea entonces es concebir a este modelo que estamos construyendo entre todos como una cosa que debe ser cuidada, mejorada, profundizada y corregida en las cosas que haya que hacerlo". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 13 de junio de 2008, destacado mío).
"Estamos, argentinos, en un punto de inflexión de nuestras propias vidas, de nuestro propio futuro y también de nuestro presente y los convoco a seguir trabajando con la misma fe, con la misma ilusión y con la misma esperanza. No solamente por cada uno de nosotros, sino también por el que tenemos al lado que, a lo mejor, está un poquito peor, porque hemos aprendido que no vale la pena que nos vaya bien a unos pocos o a unos cuantos si no le va bien al conjunto. Es precisamente la solidaridad del pueblo con todos los argentinos, lo que nos ha hecho grande alguna vez". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 3 de abril de 2008).


Responsabilidad social en un modelo capitalista con inclusión social

Otra de las formas que toma en el discurso presidencial la construcción de la "batalla cultural", es el valor de la responsabilidad puesto en determinados actores. Siguiendo la práctica discursiva de la presidenta, a todos los actores sociales le corresponden ciertas responsabilidades y presenta un relato en donde si cada uno cumple con sus responsabilidades se disolverían los conflictos, se podría dar la "construcción de una Argentina pacífica con inclusión social", pero sólo si cada uno tiene un accionar responsable. Así, la responsabilidad es significada en la práctica discursiva de la presidenta como el valor garante del funcionamiento pacífico del país.

"Y quiero que reflexionemos acerca de estas cosas por las responsabilidades que nos caben a todos: dirigentes institucionales, sociales, mediáticos en la construcción de una Argentina pacífica y con inclusión social. Porque la inclusión social es la verdadera garantía de la pacificación nacional". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 27 de marzo de 2008).

Dentro de la definición de responsabilidades que realiza el discurso presidencial, mientras que a los dirigentes sectoriales les corresponde la responsabilidad de defensa de los intereses del sector, la presidenta define su propia responsabilidad que es la de representar no sólo los intereses de todos los argentinos (los que la votaron y los que no la votaron) sino también la responsabilidad de ejecutar lo que prometió en la campaña presidencial.

"Yo represento los intereses, no solamente de los que me votaron, que fueron muchos, sino también de los que no me votaron. Yo represento, además, los intereses de lo que dije en la campaña electoral, porque hay otra cosa de la que nadie habla. Si hoy un dirigente rural tiene la representación de su sector, yo también tengo la representación de lo que dije qué iba a hacer como presidenta de la República Argentina, porque eso es calidad institucional". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 27 de marzo de 2008).

Y dentro de la propia definición de las responsabilidades que debiera tener un presidente, la práctica discursiva de Cristina Fernández señala como responsabilidad principal no sólo la de tener una mirada abarcativa, federal, de tener en cuenta a todos los sectores, sino por sobre todas las cosas, la responsabilidad de tomar decisiones que beneficien al conjunto de la Nación por encima de los intereses de las partes con una franca inclinación hacia los sectores populares. Es en este marco de responsabilidad presidencial que se argumenta la decisión de aumentar las retenciones de los productos agropecuarios.

"(…) Permítanme contarles, a mi criterio, cómo es esto de tomar una decisión cuando uno tiene la responsabilidad de ser un presidente o una presidenta, un gobernador o un intendente, pero fundamentalmente una presidenta, no por una cuestión de jerarquía institucional, sino porque obliga a una mirada más abarcativa, a una mirada a todo el territorio. Tengo que mirar desde Jujuy hasta Ushuaia, desde Mendoza hasta el Río de la Plata y además mirar con precisión a cada uno de los sectores para ver cuáles son las medidas más razonables que defiendan el interés de la Nación y el interés del pueblo, términos que ustedes saben son para mí, profundamente democrática, la convicción más íntima". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 31 de marzo de 2008).

"(…) No me siento una estadista, me siento simplemente una presidenta de la República y debemos gobernar con mucha responsabilidad institucional y social, teniendo en cuenta las urgencias de los que más necesitan para poder hacer sustentable una sociedad". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 9 de junio de 2008, destacado mío).

Esta inclinación hacia los más desposeídos de la sociedad que debe tener un presidente o un gobierno que considere la inclusión social como uno de sus baluartes, se basa en una responsabilidad política y moral de reparar la injusticia social. Y así, el discurso presidencial hace una gran definición identitaria presentándose como un gobierno mediador entre capital y trabajo, y autosignificándose como un movimiento que representa privilegiadamente a los sectores populares.

"(…) ¿Y saben por qué? Por dos cosas; una, porque nadie nace eligiendo ser pobre o vivir en una villa, otros sí eligen ser empresarios, mandatarios, ejecutivos o lo que fueren. ¿Pero saben qué? El compromiso del corazón, de alguien que ha militado en política toda la vida, está junto a los que no eligieron la vida que tienen". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 27 de mayo de 2008).

Para que esta mirada abarcativa de conjunto de la sociedad, donde el Poder Ejecutivo gobierna en beneficio del conjunto de los argentinos se pueda dar, la presidenta pide a los empresarios responsabilidad social, es decir, que sin dejar de lado sus intereses de rentabilidad, los mismos no interfieran en el bienestar del conjunto de la sociedad. Convocando a una responsabilidad social empresaria, el discurso presidencial deja clara su propuesta de un modelo capitalista con inclusión social, donde se negocie entre las partes (capital-trabajo) con la mediación del Estado y donde cada uno sea responsable al ejecutar su rol, cualquiera este sea. "(…) Pido que el hecho de un exceso de rentabilidad no haga perder de vista el grado de sustentabilidad que debe tener una sociedad y la responsabilidad social que tienen que tener los empresarios cuando formulen peticiones". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 22 de abril de 2008).

Además, la presidenta les pide constantemente responsabilidad y cordura al sector agrario haciendo referencia a sus modos antidemocráticos de manifestarse y a su egoísmo. De esta manera, bajo el precepto fundamental de la responsabilidad de las partes, la presidenta denuncia el  comportamiento  del  sector  agrario  como  ejemplo  de irresponsabilidad e irracionalidad.

"Y de este otro lado hay argentinos que están haciéndose cargo de la irresponsabilidad y  la irracionalidad de quienes quieren, a costa de su rentabilidad quebrar la razonabilidad de la vida de los argentinos porque, en definitiva, se está afectando la vida de los argentinos". (Discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, 19 de abril de 2008).


Conclusiones

A lo largo de estas páginas he intentado mostrar una de las formas que toma la construcción de hegemonía político-ideológica por parte de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de la mano de la enunciación de ciertos valores entendidos como "batalla cultural". Así, por un lado la práctica discursiva presidencial propone como los valores identificatorios del kirchnerismo la construcción de un país en conjunto trascendiendo partidos y aglutinando heterogéneos actores sociales, que supere el individualismo histórico por un colectivismo solidario, un país en donde cada quien cumpla con sus responsabilidades teniendo en cuenta lo que le pasa al otro y que se tenga como valores fundamentales el trabajo, la producción y la cooperación entre clases. En este sentido, los significantes en clave de valores fundamentales que intenta identificar con el kirchnerismo son la redistribución del ingreso (significante principal en la disputa con el sector agrario) y la inclusión social en una autodefinición como el único proyecto político que privilegia la defensa los intereses populares por sobre los demás. Esta es la máxima kirchernista con la que el discurso oficial construye su identidad como un gobierno popular.

Es decir, lo colectivo sobre lo individual es la consigna y a esto los convoca a todos los argentinos pero fundamentalmente a los sectores que más tienen en una clara alusión al sector en disputa. Y en esta propuesta colectiva de "ser mejores" convoca al resto de los destinatarios a que colaboren en "hacerles entender" a estos sectores rentables de la necesidad de redistribuir, de no mirar simplemente la ganancia individual sino poner el acento en la sustentabilidad del país, bajo el leitmotiv "cuando unos ganan, en definitiva ganan todos".

Al mismo tiempo y en el mismo movimiento, la práctica discursiva presidencial presenta un enemigo político-ideológico que encarna la antítesis de los valores que se pretenden imponer en la sociedad como cambio cultural. Así, el sector agrario y sus aliados son identificados como irracionales, irresponsables, mezquinos, individualistas, cortoplacistas, pero por sobre todas las cosas, como un sector que pone su rentabilidad individual por encima de los intereses del conjunto del país traicionando la máxima del modelo nacional y popular de la que hablábamos anteriormente.

En definitiva, todas estas interpelaciones tienen como objetivo hegemonizar a los múltiples destinatarios del discurso kirchnerista invitando a pasar por alto las diferencias para  construir  un  nosotros  inclusivo,  "los  argentinos"  como  una  unidad,  aglutinando actores heterogéneos y diferenciando a aquellos a los que enfrenta como enemigos del campo nacional y popular.

Considero que esta práctica discursiva encuentra su eficacia al operar permanentemente con significantes contrapuestos que trazan en un mismo movimiento líneas de equivalencia y líneas de diferencia. Líneas de identificación y líneas de construcción de un otro. Así, la estrategia discursiva presidencial obliga en todo momento al destinatario del discurso a colocarse de un lado o de otro de las ecuaciones identificatorias que construye.

Al mismo tiempo, cabe aclarar que si bien considero esta práctica discursiva como eficaz en la construcción de hegemonía político-ideológica, no debemos olvidar que hay otra dimensión del conflicto que no se identifica con la estrictamente ideológica. Es decir, si  bien desde la perspectiva que tomo,  la  construcción  hegemónica  se  encuentra ideológicamente investida, no puede reducirse a la actuación de los solos mecanismos ideológicos. De esta manera, si bien, considero eficaz la estrategia ideológica presidencial con respecto a la construcción del consenso de las masas populares, no se puede explicar desde esta dimensión el fracaso legislativo que puso fin al proyecto de retenciones, puesto que involucra otras variables presentes en otra dimensión que supera lo meramente discursivo y donde la estrategia ideológica puesta en juego, contribuye secundariamente a moldear este consenso.


Bibliografía

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Fuentes
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